Ponemos a consideración del lector orureño en particular, y universal en general, este pequeño pero radical redescubrimiento, de algo que es parte de la vida y el sentir mismo de cada habitante e hijo de esta tierra orureña, nos referimos, a la certeza, con la que ahora podemos afirmar enfática y precisamente, sobre el origen de un producto folklórico muy "orureño" y que es ya parte de la "identidad orureña" como es la "música de la diablada".

La temática específica que hoy nos ocupa es la "danza de diablos" conocida en y sólo en Oruro, desde hace siglos, como la "Diablada"; como así lo demuestra el Diccionario de la Real Academia de la lengua española que afirma: "1. f. Danza típica de la región de Oruro, en Bolivia, llamada así por la careta y el traje de diablo que usan los bailarines".

Carnaval de oruroSi bien en el mundo entero, especialmente en la América, existieron y aún subsisten las "Danzas de Diablos", de un solo tronco común (la "Danza de Diablos" y el "vals des diables" españoles), cada uno de estos fenómenos, se fueron haciendo "folklore" en cada población americana, sea española u originaria, donde se difundió esta artística manera de evangelizar a sus habitantes (artística, por ser una mezcla de teatro, danza y música, conjuncionadas con el propósito de ganar "almas" para el catolicismo).

Es así que la "Danza de Diablos", simultáneamente en toda América se va diferenciando y adquiriendo personalidad propia. En México, donde esta "Danza de Diablos", se alimenta de la estética de los pobladores vernaculares y produce otra danza llamada "Baile de Diablos de Oaxaca". Sin relación e influencia, en Panamá la "Danza de Diablos" adquiere identidad propia denominándose los "Diablicos sucios de Panamá", denominándose en otros poblados como la "Danza del Gran Diablo".

En Venezuela adquieren características propias y son denominados "Diablos Danzantes de Yaré"; en Colombia son conocidos, con su forma música y danza propias la "Danza de diablos Arlequines"; en Ecuador son conocidos los "Diablos Huma", en Perú, encontramos a la danza de los "Diablicos de Tucumé" de las sierras o el "Baile de Diablos" de Puno.

En Bolivia, observamos históricamente a los "Diablos de Ch’ijini" con sus trajes rojos y estrellas de cinco puntas; en Oruro, la "Danza de Diablos" adquirió vestimenta, actuación, personajes, coreografía, danza y música propias, generando una propia "identidad" que vino a denominarse desde hace muchísimo como "Diablada".

Aquí es necesario detenernos por un momento y divisar el nombre correcto de la antigua "danza de diablos de Puno" que por fenómenos de expansión cultural, torpe y artificialmente confunden con la "Diablada de Oruro", término, que al igual que en todas las regiones de América, que nos ocupamos líneas arriba de citar, cambió incluso en su "denominativo". Por tanto, la "Danza de Diablos" española que ya no existe, pasó a denominarse "Baile de Diablos" en Puno y "Diablada" en Oruro.

Pero después de esta aclaración del "denominativo" será bueno aclarar en qué condiciones el Diablo español, se convirtió en Diablo Orureño, una de sus principales características es la música de la diablada, tan conocida por los orureños.

Antes de hablar de la música de la diablada (que es orureña cabe insistir), debemos hablar de la música del "Baile de Diablos de Puno", cuyos defensores insisten en que esta música proviene de géneros musicales milenarios y propios de la región puneña, así se animan a indicar que el "Diablo Puneño" desde hace siglos que baila al son de sikus.

José María Arguedas en su libro "La danza de los sicuris" de 1943 describe cómo los diablos (no diablada) acompañaban a los sicuris en Sicuani, Cusco; indica que es una innovación al sicuri bipolar tradicional que ahora incorpora a comparsas de diablos y se transforma en sicu-moreno.

En desarrollo de esta danza puneña, los diablos acompañaban a los conjuntos de sikuris. Entre los sikuris más antiguos que sobresalieron en esta etapa son el del Barrio Mañazo en Puno fundado el año de 1892 y Juventud Obrera, fundado en 1909. Allí se conformaría "El Baile de Diablos" acompañado por sicu-morenos diferente a las agrupaciones de Bolivia. (El Sicu Moreno en la Diablada de Puno. José de Mesa y Teresa Gisbert).

Esta "Etnicidad milenaria", ha llevado a confundir que justamente son las diabladas bolivianas (Oruro) las que interpretan su música que antes era interpretada por Sikus, de este modo, confunden a la sociedad investigativa, pues aparentemente las diabladas orureñas, antes de ser tocadas en "Bronces" eran tocadas en "Sikus" (que por falso silogismo, lleva a pensar en la antigüedad y origen de la "diablada" como puneña).

Ante esta afirmación, en varios años de investigación, podemos demostrar lo contrario, que dentro de las características de la "Diablada", la música que los orureños han sabido construir, se puede, con prueba elemental, establecer que los sones que identifican a nuestra danza, son específicamente de origen europeo.

Julia Elena Fortún, da la primera luz "teórica" sobre el origen de la diablada como género musical boliviano, se remontaría a las "Marchas Francesas". Este dato, era necesario llevarlo a otro nivel, del teórico, al práctico.

De este modo, después de ardua revisión bibliográfica, pudimos encontrar y por tanto, aseverar el comentario de Fortún al establecer, por primera vez en la historia de la música orureña, que las diabladas, para ser lo que actualmente son, se vieron en definitiva influenciadas por las "Marchas de Ordenanza de Tambores y Flautas", compuestas para La Guardia Imperial del Emperador Napoleón, en 1804.

Son estas "llamadas de órdenes" (denominativo de nuestra jerga militar americana), que sirvieron para "musicalizar" la danza de diablos, es así, que la "Diablada 2" quizás la más conocida por nuestro imaginario carnavalesco, es en realidad la "Diana" (marcha para despertar y formar) utilizando para ello un "Rigodón", género plenamente europeo, que tiene estructuralmente "dos partes".

Así mismo, el hallazgo, de 11 marchas más, hace suponer, que Oruro cuenta con 12 de las primigenias "marchas" que sirvieron para la "diablada orureña".

Cabe decir, como aclaración, que si bien su origen resulta ser francés (como muchas de las características del diablo orureño de la "Diablada), es en Oruro, que los pobladores, por un hecho folklórico, crean y generan una Tercera parte musical conocida como "Fuerte de Bajos". Por lo que se cumple una vez más, el fenómeno de "Sincretismo", al recibir una "marcha francesa de dos partes", y convertirla en "diablada de tres partes", lo que le da el derecho de ser un género propio y netamente orureño. Y la pregunta es necesaria. ¿Cómo llegan las marchas francesas a Oruro? La respuesta es quizás sencilla. Después de la fundación de Bolivia, el rechazo a lo "Español", es evidente no solo en lo político: la cultura americana y boliviana también rechazó la cultura española, adoptando como referente, la floreciente cultura francesa cuyos cambios políticos habían transformado el mundo 40 años antes y se encontraba en pleno esplendor.

Así, las vetustas marchas españolas (que fue también música para la "Danza de Diablos" de siglos antes, interpretadas con flautines y tambores) fueron reemplazadas por las marchas francesas, que llegaron a estas regiones, de la mano de las misiones militares encargadas por los presidentes Santa Cruz, Ballivián y Melgarejo, quienes eran impulsores del desarrollo de las bandas militares con la forma y referente francés. Así, aparecen en el altiplano boliviano las primeras bandas de música y escuelas de música militar dentro de los cuarteles acantonados en el altiplano, recordemos la existencia de estos centros militares desde Salinas de Garci Mendoza, Poopó, Challapata, Oruro.

Estos músicos, originarios de estas poblaciones orureñas, con seguridad meridiana, acompañaron al Ejército boliviano con estas marchas, y en su retiro militar, pasaron a continuar con su profesión musical, formando las primeras bandas civiles. La tradición de "enseñar música", dejó de ser académica y se convirtió en una enseñanza oral, de generación en generación.

Este proceso generó dos cosas en Oruro: primero, la existencia de cientos de músicos desde el siglo XIX y segundo, la transmisión oral de la música interpretada, hasta convertirse en "folklore orureño", no existe mejor prueba que escuchar el desarrollo musical de las danzas de Oruro: morenadas, diabladas, incas, tobas, etc., géneros de los más exquisitos de toda la música boliviana, claro está y es explicable, que con razón son exquisitas, debida su proveniencia "académica" en inicio y alimentada con creces por la práctica del "folklore" en los últimos 200 años.

Es un privilegio para el Comité Departamental de Etnografía y Folklore y por ende, para el que escribe este artículo, presentar, por primera vez, a la población orureña, la partitura en facsímil de la marcha napoleónica, acompañada comparativamente de la "diablada orureña". Documento que sin duda, consolida y aporta a la protección de nuestro patrimonio como es el "Carnaval de Oruro".// La Patria

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